
El paso de la frontera se puede llegar a alargar un poco, demasiados tramites, que si tienes el documento bien rellenado, que donde esta el billete de la excursión contratada, que si esto que si lo otro. Lo dicho, tramites rusos. Una vez salvado el escollo de la frontera toca a disfrutar de la visita. Las opciones que ofrecia la agencia de excursiones del crucero era muy completa, visita a la ciudad, visita a la ciudad y Peterhof, visita a la ciudad y Pavlovsk, Ermitage,... todas las combinaciones imaginables.
La primera impresion al callejear por las barriadas de San Petersburgo es impactante, edificios enormes, grises, en cierto modo recuerdan al Sarajevo de la guerra, solo le faltan los impactos de mortero en la fachada. Por fin llegamos a la zona centro, primera parada al borde del rio Neva, junto a la columna Rostral. Las vistas prometen, el Ermitage, el Almirantazgo y al otro lado la Fortaleza de Pedro y Pablo. Primera desilusión, esta será la única vista que tendré de la fortaleza, el programa de la excursion no incluye su visita. Lastima.

El autobus comienza a callejear, la guia habla por el micro, aqui esto, aqui lo otro, no da tiempo ni sacar fotografias decentes, siempre y cuando admitamos que una fotografia desde dentro de un autobus ruso es decente. Finalmente paramos delante de la Catedral de San Isaac, la visita solo exterior. Los vendedores de recuerdos nos asaltan al grito de "matroska, matroska", no es el momento. La guia ya nos ha advertido de que una de nuestras paradas "principales" sera en la tienda de regalos "Red October", no lo dice pero yo creo que va a comisión, jeje.
De vuelta al autobús, otro paseo callejeando, cruzo un puente, cruzo otro, por aqui si, por aqui no, a veces pienso que el chofer no sabe muy bien por donde ir. Al final llegamos a la Iglesia de la Sangre Derramada. Ahi esta, es el momento foto. Este ángulo es bueno, este es mejor, ponte tu, nos ponemos los dos. Toma reportaje. La entrada al interior es de pago, y como era de esperar no esta incluida en la excursión, que "raro". Despues de darle la vuelta a la iglesia llego a la conclusion que el viaje a SPB merce la pena, solo por esto merece la pena. Un consejo, cuidado con los carteristas. Son muchos y como se decia en aquella pelicula "... peligrosos...". No es broma. La experiencia de ver como robaban a una turista japonesa delante de ti y no poder hacer nada te deja un poco K.O.


Comienza a llover. Regresamos al barco. Atasco infernal para cruzar la ciudad. Son las 18:00, todavia nos quedan otras 6 horas en SPB. Tenemos dos opciones: ballet o folklore. Nos decidimos por el folklore ruso. Nos recogen juno al barco y otra vez al city centre. Tenemos suerte, el chofer nos lleva por todo el centro, Nevski Prospekt incluida. Empieza a anochecer y la zona mas comercial de SPB hace honor a su fama. Me saco la espinita de no haberla visto por la mañana. ha sido una buena idea ir al espectaculo.



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